Coach de vida, Consejero de drogas y alcohol, Consultor Psicológico y Psicólogo

Coach de vida, Consejero de drogas y alcohol, Consultor Psicológico y Psicólogo
Imagina que vives en una casa con un gran ventanal que da hacia un paisaje hermoso. A través de ese vidrio, puedes ver todo lo que valoras: tus relaciones, tus proyectos, la naturaleza y las oportunidades que la vida te ofrece. Mirar hacia afuera es lo que le da sentido a tu día.Sin embargo, un día notas una mancha en el vidrio. Tal vez es pequeña, pero te molesta. Representa ese pensamiento recurrente que te angustia, ese recuerdo doloroso o esa sensación de ansiedad que no elegiste tener. Como es natural, intentas quitarla. Buscas un trapo y limpias, pero la mancha no se va.
Pruebas con productos más fuertes, frotas con más energía y dedicas horas a inspeccionar el cristal. Pero cuanto más te obsesionas con limpiarlo, ocurre algo curioso: dejas de ver el paisaje. Tu mundo entero se reduce a esos pocos centímetros de suciedad. Tus brazos se cansan, te frustras y te encierras en una lucha agotadora contra el vidrio.
Mi propuesta no es que la mancha te guste, sino que aprendas a cambiar el foco. Al dar un paso atrás,descubres que puedes ver el horizonte a pesar de la mancha. La salud no es tener un vidrio impecable, sino tener la libertad de abrir la puerta de la casa y salir a caminar por el paisaje, llevando contigo la "ventana" tal como está.
- Licenciado en Psicología en 2013