Sobre la iniciación del tratamiento
Maud Mannoni
La primera entrevista con el Psicoanalista
Especificidad del Psicoanálisis
El psicoanálisis en sí no pretende agregar algo nuevo. Permite encontrar una salida a las fuerzas emocionales veladas que están en conflicto, pero el que las debe dirigir es el paciente mismo…. El psicoanálisis es y sigue siendo el punto de impacto de un humanismo que se beneficia, después de Freud, con el descubrimiento de los procesos inconscientes, que actúan sin que el sujeto lo sepa y limitan su libertad. La fuerza de estos procesos proviene, a menudo, del hecho de que se arraigan en procesos primordiales de la eclosión de la personalidad, que, por su parte, está apoyada es la función del lenguaje.
El psicoanálisis terapéutico es un método de búsqueda de verdad individual más allá de los acontecimientos. Mediante el método de decir todo a quien lo escucha, el paciente en análisis se remonta a los fundamentos organizadores de su afectividad de niño o de niña.
El libro de Mannoni logra que el lector coopere en el primer paso efectuado por un consultante que concurre por un problema suyo o de un ser querido, y que pide ayuda a un psicoanalista.
Al principio los pacientes hablan como si hablasen con cualquiera, sin embargo, la forma de escuchar de aquel hace que el discurso se modifique y asuma un nuevo sentido. El psicoanalista no da la razón ni la niega, escucha.
La escucha encierra un llamado a la verdad que los compele a profundizar su propia actitud fundamental frente al paso que están dando y que muestra ser completamente diferente a todo otro remoto contacto con psicólogos, educadores y médicos. En efecto, estos, a causa de su técnica, están orientados hacia el descubrimiento y la curación de una deficiencia instrumental.
La primera entrevista con el psicoanalista es, ante todo, un encuentro con uno mismo, con un sí mismo que intenta salir de la falsedad. La función del analista es la de retribuir al sujeto, como don, su verdad.
El analista no debe proporcionar soluciones, sino permitir que la pregunta se plantee a través de la angustia puesta al desnudo por el abandono de las defensas ilusorias. El debate se realiza en una dialéctica situada en un plano relacional. La formación del interlocutor lo protege de la omnipotencia que proporciona la investidura, su fuerza reside en el simple hecho de que se acepta como lugar de encuentro; a través de él, más allá de él, una verdad podrá ser aprehendida por el Otro.
Su rol es permitir que la palabra sea.
Esta palabra no es indiferente. La confesión a sí mismo no se realiza en cualquier tipo de situación.
La primera entrevista no es más que una puesta a punto, una ordenación de piezas de una jugada de ajedrez. El resto queda para después, pero los personajes han sido ubicados. Lo que finalmente puede estructurarse es un sujeto, perdido, olvidado en las fantasías parentales.
El psicoanálisis no es deber. Y es requerimiento que no se desenvuelva fuera de las organizaciones institucionales.
La primera entrevista se trata de un encuentro consigo mismo, y no se hará nada para facilitarle al sujeto lo que demanda. El rol del analista es considerar esta demanda como engañosa para ayudarlo a situarse correctamente respecto de sí mismo y de los demás.
