Errores y Consejos para Psicólogos Principiantes: Lo que Aprendimos en Formación

A veces, cuando el mundo parece pesado y las noticias no ayudan, necesitamos recordatorios de que la bondad y la compasión siguen existiendo. Una forma poderosa de encontrar esa calidez es mirar hacia atrás y preguntarnos: ¿qué le diría hoy a esa versión más joven de mí misma que estaba empezando en este camino de acompañar a otros en su crecimiento personal?

Recientemente, invité a psicólogos —tanto a quienes llevan décadas en la profesión como a quienes aún están en formación— a compartir qué consejo darían a su yo del pasado. Las respuestas llegaron cargadas de ternura y comprensión, esa misma que a veces nos cuesta ofrecernos en el presente. Lo que más me conmovió es cómo todos, sin excepción, hablaron a su versión más joven con una suavidad que a menudo nos negamos a nosotros mismos ahora.

A continuación, comparto los temas que más se repitieron, organizados de forma natural, como si estuviéramos conversando tranquilamente sobre lo que realmente importa en este oficio.

Está bien equivocarse: el aprendizaje necesita tiempo

El mensaje que apareció con más fuerza fue claro: date permiso para no saberlo todo. “Acepta ser principiante y está bien cometer errores”, escribió alguien. Otro añadió: “Permítete fallar en el espacio terapéutico; eso también ayuda al cliente”.

Ser psicóloga en formación es parecido a aprender a conducir: estás al volante de un vehículo real, con consecuencias reales, pero hay protecciones —supervisores, límites éticos, el propio proceso de aprendizaje— que evitan los grandes accidentes. Aun así, encenderás los limpiaparabrisas en lugar del intermitente, pisarás el freno más fuerte de lo necesario o te equivocarás de marcha. Y está bien.

Otros recordaron: “No tienes que saberlo todo ahora”, “Es un proceso de descubrimiento, no un examen de aprobar o suspender”, “No hay atajos hacia la competencia; lleva tiempo”. El mensaje común es sencillo y liberador: la torpeza forma parte del camino. Cuanto más complejo sea el oficio que estamos aprendiendo, más pronunciada será la curva de aprendizaje. Y eso no significa que vayamos mal; simplemente significa que estamos aprendiendo.

Busca apoyo (y no solo profesional)

Varios coincidieron en la importancia de no caminar solos en esta profesión. “Pide ayuda, sé vulnerable, no esperes tener todas las respuestas”, dijo uno. “Busca un buen supervisor que conozca las normas y leyes; pregunta todo lo que necesites, no hay preguntas tontas”. Otro añadió: “Habla con tus compañeros, pide apoyo, no tengas miedo de mostrar emoción delante de ellos”.

Pedir ayuda no es debilidad; es una muestra de madurez. A veces creemos que la confianza se demuestra ocultando las dudas, cuando en realidad sucede lo contrario: quien se conoce y se acepta suficientemente es capaz de decir “hoy estoy perdida” o “esto me supera” sin sentirse menos válida.

Cuida tus límites (aunque te cueste)

Los psicólogos hablamos mucho de límites con nuestros pacientes, pero a veces nos olvidamos de aplicarlos a nosotros mismos de forma rigurosa. “Establece límites firmes con correos y llamadas fuera de horario”, escribió alguien. Otro reflexionó con acierto: “No tengas tanta prisa por completar las horas requeridas quemándote por los dos lados y dañando tu salud”.

Cuidarse a uno mismo no es egoísmo; es la condición indispensable para poder acompañar a otros de forma sostenida. El agotamiento no es una medalla de honor; es una señal de alerta de que algo necesita ajustarse en nuestra práctica.

Amplía tu mirada (pero sin agotarte)

Algunas voces animaron a salir de la zona de confort: “Trabaja en distintos contextos, con poblaciones nuevas, aprende tratamientos diferentes”. Otros sugirieron especializarse en dos modalidades o aceptar puestos que, a primera vista, parecían intimidantes pero resultaron ser “minas de oro” de aprendizaje.

Hay quien recomienda diversificar y quien aconseja especializarse pronto. Ambas perspectivas tienen sentido según el momento y las circunstancias de cada persona. Lo importante es mantener la curiosidad viva sin convertirla en una carrera agotadora por “hacerlo todo” en los primeros años.

Confía en tu intuición

“No siempre tiene razón el supervisor”, escribió alguien con honestidad cruda. Otro añadió: “Confía en tu formación y en tu instinto; tú sabes más de lo que crees”. Un tercero apuntó: “Toma lo que te sirva y deja el resto, pero sé honesto contigo mismo sobre lo que realmente necesitas”.

A veces, como principiantes, dudamos de nuestras corazonadas porque pensamos “¿qué voy a saber yo?”. Con el tiempo, muchos descubrimos que esas primeras alertas internas solían tener razón. Escucharlas —con prudencia y recogiendo más información cuando sea necesario— es parte fundamental de desarrollar nuestra propia voz profesional.

Reflexión final

Mirar atrás y hablarle a nuestro yo más joven con amabilidad nos recuerda que merecemos esa misma gentileza hoy. No tenemos que tenerlo todo resuelto. No tenemos que ser perfectos. Solo necesitamos seguir aprendiendo, cuidándonos y confiando en que, paso a paso, estamos construyendo algo valioso.

Si estás empezando, si llevas años o si simplemente estás considerando este camino: estás haciendo lo correcto al intentarlo. Sé paciente contigo. El tiempo y la experiencia harán el resto.

Referencias

  • Orlinsky, D. E., & Rønnestad, M. H. (2005). How psychotherapists develop: A study of therapeutic work and professional growth. American Psychological Association.
    Estudio longitudinal sobre el desarrollo profesional de psicoterapeutas; identifica etapas de formación y subraya la importancia de la reflexión personal, la supervisión y la aceptación de la incertidumbre en las primeras fases.
  • Skovholt, T. M., & Rønnestad, M. H. (1992). The evolving professional self: Stages and themes in therapist and counselor development. Wiley.
    Describe ciclos de desarrollo profesional; destaca la fase inicial de inseguridad y la necesidad de tolerar errores como parte esencial del crecimiento competente.
  • Neff, K. (2011). Self-Compassion: The Proven Power of Being Kind to Yourself. William Morrow. (capítulos 6 y 7)
    Presenta evidencia empírica sobre los beneficios de la autocompasión en profesiones de ayuda, incluyendo reducción del burnout y mayor capacidad para mantener límites saludables.
Necesita iniciar sesión para enviar mensajes
Iniciar sesión Registrarse
Para crear su perfil de especialista, por favor inicie sesión en su cuenta.
Iniciar sesión Registrarse
Necesita iniciar sesión para contactarnos
Iniciar sesión Registrarse
Para crear una nueva Pregunta, por favor inicie sesión o cree una cuenta
Iniciar sesión Registrarse
Compartir en otros sitios

Si está considerando la psicoterapia pero no sabe por dónde empezar, una consulta inicial gratuita es el primer paso perfecto. Le permitirá explorar sus opciones, hacer preguntas y sentirse más seguro al dar el primer paso hacia su bienestar.

Es una reunión de 30 minutos, completamente gratuita, con un especialista en Salud Mental que no le obliga a nada.

¿Cuáles son los beneficios de una consulta gratuita?

¿Para quién es adecuada una consulta gratuita?

Importante:

Si está considerando la psicoterapia pero no sabe por dónde empezar, una consulta inicial gratuita es el primer paso perfecto. Le permitirá explorar sus opciones, hacer preguntas y sentirse más seguro al dar el primer paso hacia su bienestar.

Es una reunión de 30 minutos, completamente gratuita, con un especialista en Salud Mental que no le obliga a nada.

¿Cuáles son los beneficios de una consulta gratuita?

¿Para quién es adecuada una consulta gratuita?

Importante:

Sin Conexión a Internet Parece que ha perdido su conexión a internet. Por favor, actualice su página para intentarlo de nuevo. Su mensaje ha sido enviado