El trabajo también se siente: una mirada desde la psicología organizacional
El trabajo no es solo cumplir funciones, alcanzar metas o responder correos. El trabajo también se siente. Se siente en el cuerpo cuando el cansancio se acumula, en la mente cuando las preocupaciones no se apagan al final de la jornada y en las emociones cuando el reconocimiento no llega, la carga es excesiva o el ambiente se vuelve tenso.
En los espacios laborales conviven silencios que pesan, palabras que no se dicen, tensiones que se normalizan y logros que muchas veces pasan desapercibidos. También habita el desgaste emocional, ese que no siempre se nota, pero que poco a poco va afectando la motivación, las relaciones y el bienestar personal.
Hablar de estas experiencias no es debilidad, es conciencia. Ponerlas en palabras es el primer paso para comprenderlas, transformarlas y construir formas de trabajo más humanas y saludables.