¿Cómo aplicar técnicas de distracción DBT para dejar de lastimarte?
A menudo me pongo a pensar en todo el dolor que ya pasamos en la vida. La gente que nos hirió físicamente, sexualmente, emocionalmente o con palabras: todo eso deja heridas profundas. Y acá va la pregunta: ¿para qué agregarte más sufrimiento ahora? ¿No es mejor empezar a curarte? Me parece re lógico, ¿no? Justo por eso, técnicas como la distracción en la terapia dialéctico-conductual pueden ser un verdadero salvavidas. Ayudan a alejarte de comportamientos autodestructivos que, al final del día, solo empeoran las cosas. Vamos a ver cómo funciona esto y por qué puede cambiarte la vida.
Por qué la distracción es un paso hacia la autocuración
Imaginate: ya bancaste tanto, ¿y seguís castigándote? Los comportamientos autodestructivos no son solo cosas físicas, como cortarte o quemarte, sino también todo lo que te hace daño, como aislarte o autoflagelarte mentalmente. La distracción rompe ese círculo vicioso de forma efectiva. Te da un respiro necesario para no hundirte en emociones negativas. Para mí, como profesional, no es escapismo, sino una forma inteligente de darte una chance real de recuperación. Pensá: ¿te merecés paz? Obvio que sí. Y la distracción es una herramienta clave para llegar a eso.
Reemplazá acciones autodestructivas por otras más seguras
Cuando la tentación de hacerte daño se pone insoportable, probá alternativas simples pero muy efectivas. Estas acciones son como un auxilio rápido, dan salida a las emociones fuertes sin lastimarte:
- Agarrá un cubito de hielo y apretalo en la mano hasta que se derrita: el frío intenso te saca la atención del dolor interno.
- Ponete una gomita elástica en la muñeca y chasqueala contra la piel.
- Tomá un marcador rojo y dibujá líneas donde querrías cortarte.
- Tirá una almohada contra la pared con toda la fuerza que tengas o gritá en ella para descargar tensiones.
- Escribí una carta a la gente que te lastimó, descargá todo el enojo en el papel (y después rompela o tirala).
- Clavá las uñas en la palma de tu mano, pero asegurándote de no romper la piel.
Sé que para muchos pacientes esto es un salvavidas fundamental en momentos duros. Probalo y vas a ver cómo alivia la desesperación del momento.
Encontrá placer en actividades copadas
Ahora imaginate que en vez de sufrir, hacés algo lindo por vos. No es solo distracción, sino una forma activa de llenar la vida de cosas positivas. Estas acciones te sacan de la espiral negativa donde la autodestrucción parece la única salida y te recuerdan que la vida puede ser piola:
- Mandale un mensaje a un amigo para charlar un rato.
- Comé tu helado favorito o preparate algo rico.
- Mirá una película en el cine o maratoneá una serie.
- Escuchá música a todo volumen, mirá un partido de fútbol, salí a caminar o andá en bici.
- Estirá los músculos, tené sexo, hacé ejercicio intenso o hasta organizá un asado.
- O simplemente echate una siesta: ¡qué rico y reparador que es dormir!
Siempre les digo a mis pacientes que empiecen por lo más chico y simple: ¿qué te hace feliz hoy? Hacelo parte de tu rutina diaria para construir bienestar.
Poné el foco en los demás para olvidarte de vos
A veces, la mejor forma de distraerte de la angustia es pensar en otro. Sacate de tus propios problemas haciendo algo bueno por alguien más: ayudá a un vecino o hacé algún tipo de voluntariado. Si no, salí a un lugar con gente: un shopping, un parque o una librería. Sentate tranquilo y mirá a la gente pasar. Para muchos de mis pacientes, esto se convierte en un juego terapéutico:
Inventá historias sobre los que ves. Acá va una chica llamada Sofía, es de Córdoba, se mudó a Buenos Aires hace tres años y ahora la está rompiendo en su trabajo. Se ve re confiada, pero quién sabe qué batallas le pasan por dentro. Estas fantasías te sacan inmediatamente de los pensamientos ansiosos y hacen el proceso más divertido. No solo distrae, sino que enseña empatía. Pensá: ¿cuántas veces te enfocaste solo en tu dolor interno? Cambiá la perspectiva hacia el afuera y vas a notar la diferencia enseguida.
Sumergite en recuerdos o sueños
Cuando los pensamientos giran alrededor de los disparadores y la angustia, cambiá a algo lindo en tu cabeza. Recordá el mejor momento de tu vida: un feriado largo con la familia, unas vacaciones increíbles con amigos o un fin de semana romántico. Concentrate a fondo en los detalles: los olores, los sonidos, las emociones exactas.
O imaginate siendo un superhéroe: ¿qué poderes tendrías? ¿Qué cosas harías? Fantaseá con que se cumplen tus sueños más locos y ambiciosos. Tené a mano una cita favorita o un mantra motivador y repetilo mentalmente. Es una forma rápida que no necesita tiempo, dinero ni preparación. Nadie alrededor tuyo se da cuenta de lo que estás haciendo. Estoy segura de que nuestra imaginación es una herramienta poderosísima para sanar. Te lleva lejos del dolor agudo y te da las fuerzas necesarias para seguir adelante.
Salí de la situación que te hace daño
Si en tu casa todo te recuerda a herramientas para lastimarte, o si tenés a alguien cerca que te genera un caos emocional constante: salí rajando de ahí. Inventá cualquier excusa rápida: "Uy, me olvidé de darle de comer al gato" o "Tengo que lavarme el pelo de nuevo y se me hace tarde". No hay por qué quedarte aguantando en un ambiente tóxico.
Para muchos de mis pacientes, estar solo en casa es el peor problema y el mayor disparador, así que andá a donde haya gente: un parque, un café o un centro comercial. Esto se combina perfecto con las ideas anteriores: mirá a los demás, fantaseá. Lo importante es no aguantar el malestar pasivamente en el mismo lugar. Tenés derecho a estar seguro y protegerte. No es una muestra de debilidad irte, es fuerza pura: es elegirte a vos misma por encima del caos.
Ocupate con tareas para llenar el tiempo
Aunque no te encante hacer el quehacer doméstico, te aseguro que puede ser un salvavidas cuando la mente no para. Las tareas dan estructura y una sensación de logro muy necesaria. Podés probar con estas ideas:
- Cortá el pasto o arreglá las plantas del balcón.
- Limpiá tu habitación a fondo o ordená ese placard que venís postergando.
- Doná toda la ropa que ya no usás a una feria americana o a la caridad.
- Lustrá los zapatos, limpiá tus joyas o acomodá el garage.
- Ponete a lavar la ropa o a fregar los platos.
Para mí, hacer este tipo de cosas es como una meditación activa: cuando las manos están ocupadas, la cabeza empieza a aclararse. Si estás en una crisis y no podés salir de casa, es la estrategia ideal. No hace falta que disfrutes limpiar, lo clave es lograr pasar el tiempo sin hacerte daño. Pensá un segundo: ¿cuántas veces el aburrimiento o el tiempo libre te empujó a lo malo? Mantenerte ocupada frena ese impulso.
Ahora que tenemos todas estas ideas, es hora de armar tu propio plan de distracción. Elegí al menos una cosa de cada categoría, anotala en una tarjetita de 3x5 y llevala siempre encima, en la billetera o la mochila. Puede ser un mantra escrito, una idea fija para fantasear o una acción física rápida. Probá, testeá todas las opciones: lo que te funciona, quedatelo; lo que no, descartalo. No sabemos cuándo nos va a golpear un disparador, así que es mil veces mejor estar preparado de antemano. Seguro no sale perfecto de una, pero cada pequeño paso es una victoria inmensa sobre el pasado. Te merecés una vida sin dolor constante. Permitite sanar.
Literatura Recomendada
- Linehan, M. M. (1993). Cognitive-behavioral treatment of borderline personality disorder. New York: Guilford Press. (Este libro describe los fundamentos de la terapia dialéctico-conductual, incluyendo el módulo de tolerancia al malestar con técnicas de distracción, en particular en las págs. 167-185, donde se explica cómo evitar comportamientos autodestructivos a través de acciones alternativas).
- McKay, M., Wood, J. C., & Brantley, J. (2007). The Dialectical Behavior Therapy Skills Workbook: Practical DBT Exercises for Learning Mindfulness, Interpersonal Effectiveness, Emotion Regulation, and Distress Tolerance. Oakland, CA: New Harbinger Publications. (Cuaderno de ejercicios de DBT, donde en la sección sobre regulación emocional y tolerancia al malestar, págs. 123-150, se listan actividades distractoras como generar placeres y poner el foco en otros, para superar los impulsos de autolesión).