La ira nunca carece de razon, pero rara vez tiene una buena.

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La ira es una emoción natural y normal que desempeña el papel de defensa y lucha ante situaciones de injusticia, agravio, peligro y ataque. Se trata de una emoción que puede aflorar en diversos tipos de situaciones como un mal día en el trabajo, un malentendido con alguien de tu entorno o una discusión de tráfico. Sin embargo, cuando se desborda, se dispara continuamente o la dirigimos de forma desmedida hacia otras personas, se puede hablar de “ira desadaptativa”.

Al igual que la emoción de la rabia, la ira no tiene buena fama y se relaciona con gritos, críticas feroces, acusaciones descabelladas e incluso violencia. La emoción de la ira usada de forma adaptativa es útil en depende qué situaciones. El problema viene cuando es difícil de controlar y conduce a un comportamiento agresivo, y cuando los ataques de ira se convierten en algo regular que no somos capaces de frenar. Por eso, es importante reconocer los signos de un enfado creciente, aprender a controlar los nervios y tomar medidas para evitar que el enfado vaya a más y acabemos estallando.

Con las herramientas adecuadas, puedes aprender a regular tus emociones y evitar comportamientos que pueden tener un impacto negativo en tu vida. Contar con ayuda profesional es beneficioso para controlar la ira y una posible desregulación emocional.