Procrastinación: ¿qué nos está diciendo?
Una preocupación que aparece cada vez con más frecuencia en la clínica es la procrastinación, muchas veces pensada como un “síntoma de época”. Procrastinar —del latín procrastinare, postergar para mañana— no es simplemente pereza ni falta de voluntad. Aunque suele asociarse al TDAH o a la desorganización, en muchos casos la postergación de tareas importantes tiene raíces más profundas. Con frecuencia no se trata de no querer hacer, sino del miedo a no hacerlo bien. La fantasía de una ejecución perfecta puede volverse un obstáculo: mejor no empezar antes que enfrentarse a los propios límites, a la posibilidad de fallar o de no estar a la altura. En ese sentido, la procrastinación puede ser una defensa frente a la exigencia y al ideal de perfección. A veces, como dice el dicho, lo perfecto se vuelve enemigo de lo bueno.
He acompañado a un paciente que llegó al consultorio con un diagnóstico de TDAH y una fuerte preocupación por “no poder concentrarse”. A medida que avanzamos en el trabajo terapéutico, vimos que no se trataba de una falla en la atención, sino de un nivel extremo de autoexigencia y de una búsqueda de perfección constante, incluso en los momentos de descanso. Esta necesidad de "mostrarse sin fallas" respondía a la sensación de que sólo así sería apreciado y amado por los otros, ya su madre solía decir que él era su "hijo inteligente, el que hace todo bien". La dificultad no estaba en hacer, sino en tolerar no hacerlo perfecto.
En estos casos, procrastinar funciona como una defensa frente al miedo a equivocarse, a no estar a la altura o a no ser suficiente. La fantasía de una ejecución impecable resulta menos angustiante que el encuentro con los propios límites. Sin embargo, la angustia que produce la postergación no suele resolverse con métodos de organización o agendas más eficientes, sino habilitando un trabajo más profundo: comprender que equivocarse es parte de la condición humana y que el ser amado y valorado no depende de cuánto hacemos ni de cuán perfectos somos.